Papel de piedraBautizado como «TerraSkin«, está compuesto por un 80% de polvo mineral (carbonato cálcico) y un 20% de una resina no tóxica, que actúa como aglutinante. Su color blanco se consigue sin utilizar cloros ni ácidos de ningún tipo y es fotodegradable, basta con una exposición solar de entre tres y nueve meses para que se degrade. Este papel es más respetuoso con el medio ambiente, ya que consume un 50% menos de energía en su producción, genera la mitad de emisiones de CO2 en su incineración y necesita un 30% menos de tinta que el tradicional.

EmanaGreen, la empresa que comercializa este papel en Europa, asegura que por cada tonelada de pulpa utilizada para el papel convencional, con ‘TerraSkin’ se salvan hasta 20 árboles, se evita la emisión de 1.200 kilos de CO2 y se ahorran hasta 31 toneladas de agua.

Comercializado en Estados Unidos desde 2004, la composición de este papel piedra le hace más resistente al agua, a la grasa y a las roturas. Por estas razones, su uso es especialmente apropiado para la fabricación de bolsas, etiquetas auto-adhesivas, envoltorios de jabones o cuadernos, entre otras aplicaciones. Instituciones como MoMA de Nueva York ya presumen de una línea de productos con este material.

El mayor problema con el que se enfrenta este nuevo papel es su precio: cuesta cuatro veces más que el tradicional, y esto hace que sea poco competitivo para la venta directa al consumidor. La buena noticia es que se prevé que llegue a los hogares en un plazo de cinco años.

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