Una iniciativa de Endesa por la eficiencia y la sostenibilidad

Emprendedores mexicanos proponen un detergente sin necesidad de enjuagado, que ahorra agua y electricidad.

Lavar la ropa gastando menos agua y electricidad es posible gracias la propuesta de unos jóvenes emprendedores mexicanos, que patentaron un jabón biodegradable que no precisa enjuagado. Este detergente sustentable ya puede comprarse en muchos estados de México.

Comercializado bajo la marca Newen, el detergente creado por dos jóvenes de Guadalajara, Jalisco, en México, es biodegradable y tiene PH neutro, características que lo convierten en un producto recomendable para consumidores preocupados en el impacto ambiental y en su salud por los productos químicos de uso cotidiano. En comparación con un detergente de los que normalmente encontramos en el mercado, este novedoso producto requiere la mitad de electricidad y agua para lavar la ropa. Su fórmula concentrada, con pH neutro y baja acidez y alcalinidad, facilita el lavado de las prendas sin necesidad de agregar suavizante ni de enjuagarlas después. Bastan 30 mililitros de este jabón para lavar la colada en una carga de 13 kilos.

Su uso es idéntico al de cualquier otro detergente comercial. Acabada la fase de centrifugado, solo hay que colgar la ropa como se hace normalmente. El resultado: prendas libres de residuos que no causan alergias en personas con piel sensible y cuyo impacto ambiental es mucho menor. Además, la simplificación del proceso de lavado se traduce en un menor consumo de agua y el tiempo de lavado también se reduce, por lo que el consumo eléctrico es menor. El ahorro estimado por la marca para cada lavado es de 1.60 pesos mexicanos (aprox. 8 céntimos de euro) si no se agrega suavizante; 1.00 peso mexicano (aprox. 5 céntimos de euro) por un menor consumo de agua y electricidad y 25.6 minutos menos dedicados al lavado.

Innovación sustentable y emprendimiento con firma mexicana

La empresa que comercializa el detergente ecológico Newen comenzó su actividad en el año 2013. El objetivo de los tres jóvenes mexicanos que presentaron este detergente era “crear productos de primera calidad que aportaran beneficios tangibles a los consumidores y que, cuanto más se consumieran, mayores beneficios generasen”.  

Apostar por una línea de limpieza doméstica sustentable fue la base de su primera innovación: “NEWEN Detergente para ropa”, un detergente que no necesitaba enjuague y que permitía lograr ahorros de agua y electricidad. La fórmula la desarrolló originariamente el padre del ingeniero Humberto Ramos, egresado del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) y uno de los socios de la empresa. Éste la perfeccionó a través de una mezcla de detergentes concentrada más eficaz en el proceso de limpieza de las prendas.

Esta innovación le hizo ganar en 2014 el premio Innovación Tecnológica del Cleantech Challenge México. No fue el único reconocimiento que recibió Newen, que como marca ha ido obteniendo diversos reconocimientos a nivel local y nacional que contribuyeron a que pudiera consolidarse como una solución real y accesible para el mercado. A día de hoy, el producto se distribuye en Ciudad de México, Ciudad Victoria, Colima, Puebla, Querétaro, Aguascalientes y San Luis Potosí, entre otras localidades mexicanas.

Impacto ambiental del lavado de ropa

Los químicos que tradicionalmente se incluyen en los productos de limpieza de ropa que se pueden adquirir en grandes superficies tienen un impacto considerable en el medio ambiente, sobre todo teniendo en cuenta que hay un hábito generalizado entre los consumidores de usar una dosis superior a la recomendada por el fabricante en el etiquetado.

Tensioactivos o surfactantes, fosfatos, perfumes sintéticos, polímeros, enzimas y otras sustancias blanqueantes se incluyen como componentes de los detergentes para asegurar la disolución de manchas difíciles. El líquido que desechamos tras cada lavado, con los restos de todos estos químicos, acaba en el alcantarillado y constituye una fuente de contaminación del agua. Cuando el agua desechada contiene más sustancias de las que las plantas de tratamiento de aguas son capaces de eliminar, éstas pasan al medio ambiente acuático a través del efluente de las aguas negras. Aproximadamente un 50 por ciento de los fosfatos contenidos en las aguas negras provienen de los detergentes que usamos en nuestros lavados. Esos fosfatos actúan como nutrientes de algas y plantas acuáticas, lo que acaba degradando el ecosistema.  

Alternativas sustentables para el lavado como el producto propuesto por la marca mexicana Newen contribuyen a reducir la saturación de químicos que acaban en ríos y lagos, facilitando que los productos realmente se biodegraden y permitan erradicar su impacto negativo. A este impacto ambiental hay que sumarle el ahorro de electricidad y agua conseguido al acortar el tiempo de lavado, y el beneficio social que supone hacer conciencia ciudadana de la importancia que tienen nuestros hábitos de consumo responsable en el cuidado del planeta.

Fuentes: Elaboración propia / Newen

Recomendación musical: Agua, Jarabe de Palo.

  • Emprendedores mexicanos proponen un detergente sin necesidad de enjuagado, que ahorra agua y electricidad.
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