El porcentaje de personas que se desplazan en bicicleta por la ciudad de Londres ha crecido un 70% en la última década y en las principales carreteras el número de ciclistas se ha incrementado incluso hasta un 173%. Este hecho, junto con la existencia de cruces y rotondas peligrosos para los ciclistas, es la causa de numerosos accidentes, así como del aumento de la sensación de peligrosidad de las carreteras británicas sobre los ciclistas, debido al diseño de trazado.

Para la mejora de la infraestructura ciclista en Londres su alcalde, Boris Johnson, propone una política de segregación en carriles bici.

Infraestructura revolucionaria

Un equipo de expertos ha diseñado una red de 220 km de vías ciclistas elevadas, regenerando áreas industriales próximas a las líneas de ferrocarril que actualmente están siendo infrautilizadas y creando nuevos espacios y servicios sociales verticalmente en la ciudad.

Esta red tendrá 200 puntos de entrada y se calcula que puedan circular por cada ruta unas 12.000 personas cada hora y reducir una media de 29 minutos la duración de sus recorridos diarios.

Esta infraestructura está siendo diseñada por “Exterior Architecture”, el equipo de Norman Foster y la consultora de transporte Space Syntax. El mayor problema que se plantea es el de la financiación, aunque algunos estudios realizados indican que el coste de levantar esta infraestructura será mucho menor que construir nuevos túneles y nuevas carreteras. Para probar su funcionamiento inicialmente se pondrá en marcha un proyecto piloto de 6,5 km, desde Stratford hasta la estación de Liverpool Street. Si este proyecto funciona, el resto del plan podrá convertirse en realidad en un plazo de 20 años.

Proyectos similares

En la actualidad no existe nada tan espectacular como lo planificado en Londres, pero existen proyectos de red de segregación ciclista como el Cykelsuperstier en Copenhague, en el que no solo se proponen rutas de carriles bicis segregados lo más directos posibles, sino que además los semáforos están coordinados para priorizar el paso de los ciclistas, de forma que se reduzca su tiempo de su recorrido. En cuanto a su financiación, el Ayuntamiento de Copenhague defiende que crear un kilómetro de carretera cuesta entre 8-12 veces más de lo que cuesta crear un kilómetro de esta infraestructura.

Pero aun existe mucho debate respecto a la eficiencia del carril bici, especialmente en relación a la necesidad de que el diseño sea el correcto.

Fuente: ciclosfera spacesyntax the economistenbicipormadridFoster+Partners

Escribe un comentario