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Huella ecológica

La huella ecológica es un indicador que nos permite medir la demanda del hombre sobre los recursos del planeta y el impacto que sobre éste puede tener un determinado modo o forma de vida. Conocer nuestra huella es clave para saber si nuestra manera de vivir y el tipo de consumo de recursos que realizamos es compatible con la “biocapacidad” del planeta. Para ello existen herramientas para calcular, por ejemplo, la huella de carbono.

Aprende qué es la huella ecológica, qué tipos de contaminación existen, qué hacer para reducir su impacto, y qué es la gestión ambiental.

Cada vez es más frecuente encontrar en el mercado un gran número de productos que reflejan en sus etiquetas un compromiso con el medio ambiente, es el caso de la ecoetiqueta europea eco-label, o la certificación Forestal FSC. La creciente demanda de productos respetuosos con el medio ambiente por parte de la población ha hecho que en la mayoría de las empresas cambien sus políticas. Dichas empresas certifican sus productos para garantizar que, tanto el producto en sí como los procesos de elaboración, cuidan el medio ambiente, respetan los derechos de los trabajadores y, además, no perjudican la salud.Las empresas del sector textil también empiezan a introducir el medio ambiente en sus políticas. En este caso ¿qué tipo de etiquetas nos podemos encontrar?

La organización «Las Páginas Verdes» de México tiene como misión vincular a consumidores y productores con conciencia ambiental. La idea es facilitar las decisiones de compra a los ciudadanos en un entorno donde es complicado encontrar productos que se preocupen por el planeta. Cuenta con un directorio de productos y servicios responsables con el medio ambiente de más de 5.000 empresas en México.

¿Cómo afecta el paso del tiempo en las ciudades?

Diez años no nos parecen a primera vista muchos años, sobre todo cuando se piensa en clave de cambio. ¿Pueden las ciudades verse alteradas mucho en un período tan reducido de tiempo? Si nos lo planteamos a bote pronto, en un primer momento podemos sentir que las ciudades en las que vivimos ahora mismo son bastante parecidas a cómo lo eran diez años atrás. Al fin y al cabo, no se han producido grandes cambios dignos de una película de ciencia ficción, o al menos de forma evidente.