Olvídate de los envases desechables, el papel de regalo y las cajas de embalaje. Sus vidas en esta época navideña son muy cortas y evitando su uso reducirás el gasto de energía de su producción (la cual incluye desde tintes a plásticos) y la necesidad de su tratamiento posterior como residuos. La alternativa más sostenible es la técnica milenaria del Furoshiki, para la cual sólo necesitas un simple pañuelo de seda, nylon, rayón, chirimen o algodón para hacer que tus regalos se conviertan en una auténtica sorpresa. De esta forma, también podrás olvidarte del uso de cintas adhesivas, celofán y otros adornos tipo lazos o etiquetas.

En Japón, el Furoshiki es una filosofía de vida orientada al cuidado del Planeta con el que se envuelve y se transporta todo tipo de objetos en la vida diaria, por ejemplo, el almuerzo o la compra. Doblando el pañuelo de forma adecuada y conociendo la técnica de cada nudo, podrás utilizarlo para llevar objetos como botellas, fruta, pelotas, libros, etc. Su otro uso más popular es el de envolver regalos. En Internet y YouTube existen tutoriales que explican bien cómo hacerlo. El pañuelo es muy resistente y no hay un tamaño único, puede ser tan grande como necesites.

Frente al papel que se desecha nada más abrir el regalo, el pañuelo no se tira, sino que se puede reutilizar para envolver nuevos obsequios. Incluso si eliges una tela bonita, puede formar parte del regalo. Dejarás a tus amigos y familiares con la boca abierta.

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