• Reutilizamos más, aunque sea por ahorrar. Antes tirábamos con mucha más facilidad las cosas que no usábamos en un momento determinado. Ahora lo meditamos mucho más, pensamos si lo necesitaremos en el futuro antes de tirarlo a la basura.

• Vuelven los zapateros de barrio. Hace pocos años las pequeñas zapaterías estaban desapareciendo. Ya nadie se planteaba reparar unos zapatos pudiendo comprarse unos nuevos. Sin embargo, las dificultades económicas llevan a muchos de nosotros a arreglar unos zapatos antes de ir a comprar unos nuevos, sencillamente porque es más barato.

• Hemos vuelto a reutilizar la ropa. Ahora, antes de tirar algo que ya no nos ponemos, pensamos si tenemos alguien alrededor a quien pueda venirle bien una chaqueta, unos zapatos o un abrigo.

• Tiramos menos comida. Antes, nos costaba menos tirar lo que había sobrado de la comida. Y de hecho muchas veces lo hacíamos mal, tirándola por los desagües en lugar de al contenedor de basura. Ahora reservamos incluso la comida que ha sobrado para aprovecharla para otro día. Este sencillo gesto, puede reducir la contaminación del agua.

• Intentamos ser mas eficientes en la conducción. Tú mismo lo habrás notado, ahora conducimos mucho más despacio, intentamos no pegar acelerones y ser más suaves en la conducción. Pequeñas medidas que se notan, y mucho, en el depósito.

• Usamos más el transporte público. Antes nos costaba menos llenar el depósito del coche y no nos planteábamos coger el transporte público. Ahora, con mucha más frecuencia pensamos si allá donde vamos podemos acercarnos andando o en transporte público.

Usamos menos bolsas de plástico. O mejor dicho, usamos las mismas porque guardamos las que tenemos para no tener que pagar por otras nuevas en los supermercados.

Hemos bajado nuestras facturas. Queremos reducir gastos como sea, por eso tenemos mucho más cuidado en no dejar una luz encendida, en cerrar los grifos cuando no los estamos usando, ducharnos en vez de bañarnos, abrir una ventana antes de poner el aire acondicionado, etc.

¿Y qué tienen que ver todas estas acciones con el medio ambiente?

Si reutilizamos en vez de tirar, generamos menos residuos. Si intentamos pagar menos en nuestras facturas, consumimos menos recursos. Y así cada vez.

Pero lo más importante ahora es que estas actitudes ecológicas no sean circunstanciales. Debemos interiorizar este espíritu ecológico para que, cuando remontemos esta etapa, mantengamos estas actitudes amigables con el medio ambiente.

 

Escribe un comentario