Fue a principios del año 2007 cuando se alumbró esta fórmula del bono verde que venía a prometer una rentabilidad financiera vía cupón (un título de renta fija) a cambio de la promesa de un impacto ambiental positivo. El objetivo era impulsar los proyectos verdes por medio de este mecanismo de financiamiento.

Si en 2007, aún a pesar de un despegue lento y desigual, la emisión del bono verde ascendió a 800 millones de dólares, en 2013 ya alcanzaba los 10 mil millones y el año pasado se podría haber superado ya la barrera de los 100.000 millones.

¿Quién emite este bono verde? Pues uno de los, no sólo pionero, sino además principal emisor de este instrumento financiero es el Banco Mundial, que presta dinero tanto al sector público como al privado a través de International Finance Corporation (IFC).

La evolución del bono verde y uno de los motivos por los que ha crecido de manera tan explosiva es que ya no sólo cubre proyectos contra el cambio climático, sino a favor de iniciativas sustentables en general. De esta manera, ya son muchos los proyectos financiados con bono verde en el campo de las energías renovables, la conservación de la biodiversidad, la lucha contra la deforestación o la conservación del agua potable, entre muchos otros.

Aunque es cierto que todavía es preciso avanzar para reducir la imprecisión y cierta falta de estandarización del bono verde, la verdad es que ésta ha sido una de las vías fundamentales a través de las cuales se han ido desterrando proyectos que mantenían un uso intensivo de combustibles fósiles que agravaban aún más la emisión de gases de efecto invernadero y la problemática del calentamiento global.

Para garantizar la correcta utilización del bono verde y evitar posibles malas prácticas que lleven a la corrupción, se articulan diferentes mecanismos de control como es, por ejemplo, la propia definición del criterio de legitimidad que ha de someterse a la revisión de una tercera parte que actúa como verificado externo.

Estos mecanismos contribuyen a mantener la buena reputación del bono verde, algo fundamental para convertirse en un símbolo de compromiso con el ambiente. En ese sentido, incluso bancos intermediadores o colocadores como Goldman Sachs o JP Morgan han impulsado una Guía de Principios que establece un protocolo consensuado de emisión de los bonos. Esa es la vía para continuar atrayendo inversores que materialicen proyectos sustentables de energías limpias.

 

Fuentes: IPS Noticias | Cincodías | Banco Mundial | Ámbito

 

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