LED¿Bombillas eternas?

El LED tiene muchas ventajas. Como nueva tecnología, está adquiriendo una gran importancia ya que permite una mayor direccionalidad de la luz, variabilidad de colores, durabilidad, eficiencia energética, etc. Por otra parte, en los últimos años el debate sobre la vida útil de las cosas ha popularizado conceptos como el de obsolescencia programada, con alta repercusión mediática y social, según la cual la industria estaría diseñando intencionadamente los productos que compramos para que dejen de funcionar antes de que acabe su vida útil.

La unión de estos dos elementos, iluminación LED y obsolescencia programada, es lo que ha permitido a una empresa española afirmar que sus bombillas duran para siempre, diferenciándose de la competencia y consiguiendo gran repercusión en los medios de comunicación. Según esta empresa, su producto ha sido diseñado por un equipo de ingenieros internacionales, basándose en una bombilla centenaria existente en el parque de bomberos de Livermore, California. Sin embargo, dicha bombilla es una lámpara de filamento, tecnología muy diferente de la LED que es la que utiliza esta supuesta innovación.

Para añadir más confusión, recientemente han aparecido varias noticias posteriores en las que esta empresa se desvincula de la figura de su fundador y contradicen las afirmaciones en relación a la vida útil infinita lanzadas en la campaña mediática.

La atomización del mercado, con la entrada de elevado número de nuevos vendedores ajenos al sector, así como la falta de una regulación normativa, son dos los factores que han preparado el terreno para la existencia de argumentaciones comerciales de escaso fundamento técnico y poco adecuadas para productos tecnológicos.

Por último, la actual crisis económica y el incremento de los precios de la energía funcionan como catalizador para que los consumidores estén mucho más receptivos ante los nuevos productos que pueden ayudarles a rebajar su factura eléctrica.

De la publicidad a la realidad

A día de hoy es muy difícil para el consumidor medio poder comprobar la veracidad de los datos proporcionados por un vendedor de productos de iluminación LED. Especialmente difícil resulta comprobar la vida útil, ya que en muchos casos deberíamos mantener las bombillas encendidas durante varios años para comprobar la duración declarada por el fabricante.

Además, la información de partida suele ser parcial, puesto que no se indican las condiciones en las que una lámpara ha sido testada. Hay que tener en cuenta que existen multitud de factores, tales como la temperatura, humedad, frecuencia de encendidos, parámetros eléctricos, etc. que influyen sobre la cantidad, calidad y durabilidad de la luz emitida por los LED y sobre el resto de componentes electrónicos integrados.

La solución: regulación y formación

Ante estas circunstancias, la solución pasa por esperar a que las autoridades competentes desarrollen el marco regulatorio necesario para que todo vendedor de bombillas LED esté obligado a demostrar las afirmaciones que realiza sobre las características de su producto. A día de hoy, a pesar de existir un buen número de directivas, reglamentos, normativas y recomendaciones, la legislación va por detrás del mercado y del consumidor.

Mientras tanto, las opciones quedan reducidas a adquirir una mayor formación específica o, al menos, el adecuado asesoramiento profesional, que permita distinguir aquellos productos que realmente suponen un avance tecnológico, de los que únicamente realizan afirmaciones de dudosa credibilidad y sin el respaldo técnico necesario.

Fuentes: Cadena Ser / Ecoticias / OCU / iCandela / Flickr

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