• Tapar las cacerolas. Si cuando cocines tapas los recipientes el calor se conserva mejor y por lo tanto se cocinan antes los alimentos.

• Usar el fuego adecuado por tamaño. Elegir el recipiente y el fuego adecuado es fundamental para ahorrar energía, utilizando uno más grande de lo necesario la estarás desperdiciado.

• Piensa bien lo que quieres sacar de la nevera. Antes de abrirla, piensa bien todo lo que necesitas sacar. Si lo haces rápido y de una sola vez, estarás ahorrándole a la nevera un esfuerzo innecesario.

• No metas los tuppers calientes en la nevera. Al meter recipientes calientes en la nevera, subes la temperatura interior y la obligas a hacer un mayor consumo para mantener fría la temperatura. Mejor deja las tarteras enfriando fuera, hasta que queden a temperatura ambiente.

• Una cosa es aclarar y otra lavar dos veces. Es cierto que no se pueden meter los platos sin aclarar en el lavavajillas porque luego se crean malos olores. Pero en lugar de aclararlos uno a uno en el fregadero prueba el programa de aclarado de tu lavavajillas.

• Aceite para reciclar. No hemos querido olvidarnos de este clásico en ecología. Como sabes el aceite es muy contaminante con el agua. Por eso, cuando ya hayas reutilizado el aceite varias veces debes meterlo en una botella de plástico y llevarla a un contenedor de reciclaje especial para aceite.

No abras el horno muchas veces. Igual que ocurre con la nevera, si abres el horno muchas veces le harás trabajar innecesariamente y por lo tanto consumir más. Así que trata de usar la luz del horno para ver cómo va tu plato y así estarás ahorrando en tu factura.

Si pones en práctica estos consejos, además de reducir tus facturas también estarás echándole una mano al medio ambiente, ya que como sabes consumir menos siempre es positivo para la conservación de nuestro planeta.

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