Apagar el disco duro: El disco duro tiene un motor que hace girar un disco continuamente mientras tenemos el ordenador encendido. Pero hay periodos de tiempo, sobre todo cuando estamos todo el rato trabajando en lo mismo, que no requieren de su uso.

Poner la pantalla en reposo: Podemos hacer que la pantalla, una de las partes que más energía consume del ordenador, se apague cuando llevemos un rato sin utilizarla sin que por esto se apague el equipo. Por ejemplo, si estamos descargando un archivo de internet o actualizando el correo electrónico, el ordenador continuará con esta tarea pero con la pantalla apagada. Luego bastará con mover el ratón o tocar una tecla para que vuelva a activarse.

Salvapantallas: El salvapantallas (esas imágenes, efectos o animaciones que aparecen en la pantalla cuando estamos un rato sin hacer nada) no está pensado para ahorrar energía, si no que incrementa su consumo. Lo mejor es usar un salvapantallas lo más estático posible con colores oscuros o negros. Pero aún mejor es no usar salvapantallas y elegir la opción de pantalla en reposo.

Reducir el brillo de la pantalla: El brillo hace que la pantalla se ponga más oscura y por lo tanto, que consuma menos energía un rato antes de ponerse en reposo, es decir, cuando llevemos un tiempo sin hacer nada.

Reposo: Esta es una de las medidas que más energía ahorran. En este estado el ordenador queda prácticamente apagado incluyendo la pantalla, y sólo se mantiene un pequeño consumo de energía destinado a la memoria. Así, todo lo que estábamos haciendo queda congelado y el equipo deja de trabajar.

Fuentes: Elaboración propia

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