Bombilla de bajo consumoLas bombillas incandescentes, con el paso de los años, han dado paso a otras tecnologías más eficientes como las bombillas de bajo consumo, las cuales son capaces de producir la misma cantidad de luz pero con un menor consumo de electricidad. Pero, ¿cómo se elige la bombilla de bajo consumo que sustituye a la incandescente?

El primer paso es mirar la forma y el casquillo. Cuando cambiemos de una bombilla incandescente a una bombilla de bajo consumo debemos elegir la misma forma y el mismo casquillo que la anterior.

El segundo paso es elegir la nueva potencia de la bombilla de bajo consumo, que será menor a la de la incandescente. Para ello recurriremos a las equivalencias que nos proporciona el fabricante. Suelen aparecer en los embalajes de las bombillas.

Una vez determinada la potencia que necesitamos, el mercado nos ofrece bombillas de bajo consumo con diferentes características, las cuales debemos evaluar para elegir la que más se adapte a nuestras necesidades. Para seleccionar aquella que se adecue a nuestros requisitos debemos seguir los siguientes tres pasos.

El tercer paso es determinar el tono de luz que queremos para la estancia. Esta característica se mide en grados kelvin. A menor cantidad de grados, más amarilla y cálida será. A mayor cantidad de grados kelvin, más blanca y fría será la luz emitida.

El tono frío es recomendable para zonas de oficina o de trabajo. El tono cálido es aconsejable para estancias domésticas, ya que resultan más agradables.

El cuarto paso es comprobar la potencia lumínica, que es la cantidad de luz que emite una bombilla. Para ello valoramos dos aspectos:

Flujo luminoso: Se mide en lúmenes, aparece indicado en las cajas de las bombillas como cantidad de lúmenes (lm).

Potencia: Son los watios que consume la bombilla, que ya hemos determinado en el segundo paso.

Para conseguir un mayor ahorro debemos tender a comprar aquella que nos ofrezca mayor flujo luminoso y menor potencia. En ocasiones, los fabricantes ofrecen información sobre esta relación que se denomina eficiencia luminosa (lm/W).

El quinto paso es valorar la vida útil de la bombilla, la cual nos interesa que sea alta. La durabilidad o el número de horas de funcionamiento antes de que se estropee de una bombilla de bajo consumo suelen estar entre 6.000 y 10.000 horas.

Hay que tener en cuenta que el encendido y apagado frecuente puede reducir su vida útil, por lo que es aconsejable comprobar la cantidad de ciclos de la bombilla, que es el número de veces se puede apagar y encender sin que deje de funcionar.

Tener en cuenta todos estos aspectos, es una labor compleja; por lo que a menudo es aconsejable consultar con un experto en la tienda o recurrir a herramientas que permitan comparar las opciones disponibles, como la disponible en twenergy.

El cambio de incandescentes a bajo consumo es recomendable para aquellas zonas que no son de paso, es decir; lugares en los que la bombilla está encendida cierto tiempo como cocinas, salón y dormitorios.

Ahora que están más claras las variables a tener en cuenta ¿Te animas con el cambio?

Fuente de la imagen: Flickr

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