El Congreso de la Nación tiene la llave

En la Argentina esa discusión está ahora en el Congreso de la Nación. La Comisión de Energía de la Cámara de Diputados discute de qué forma se realizará un reemplazo que en los países de Europa ya lleva unos años y que permitiría ahorrar lo que consumen 600.000 hogares, que en este país representa lo que genera una de las centrales nucleares que aporta electricidad al interconectado que ilumina a los argentinos.

Un trabajo realizado por el Ministerio de Energía de la Nación da cuenta de que si un hogar «tipo» consume 300 kilovatios hora (kWh) de energía por mes con aparatos de 10 años de antigüedad, la suma puede caer a sólo 147 kWh si los principales artefactos se reemplazan por opciones nuevas de alta eficiencia. O sea, se consiguen los mismos usos y prestaciones, con menos de la mitad del gasto.

Cambiando las bombillas halógenas por unas de LED se reduciría drásticamente el consumo

El recambio más sencillo es, precisamente, el de reemplazar las luces halógenas por las de tecnología LED. Estas últimas iluminan con un gasto mínimo y pueden durar una década.

Hace siete años se prohibió en estas latitudes la comercialización de las viejas lámparas incandescentes (las “bombitas”), y se aceleró el ingreso de las lámparas fluorescentes compactas (LFC o “bajo consumo”). Un dispositivo LED tiene una vida útil diez veces mayor que una lámpara halógena y un consumo seis veces menor.

El Instituto de Tecnología Industrial (INTI) indica que el 32% del consumo de energía en los hogares y, por consiguiente, de lo que se paga en la factura por consumo de electricidad.

 “El ahorro que se podría generar por el reemplazo de la totalidad de las lámparas halógenas en uso en la Argentina, es equiparable a la energía que generan dos centrales nucleares similares a Atucha II. Lo cual sería un verdadero alivio para el sistema energético en su conjunto”, explica Juan Carlos Villalonga, diputado nacional por Cambiemos, el partido oficial, que impulsa la medida.

El recambio, que sería gradual y podría beneficiar a la industria local ya que en el país se producen este tipo de bombillas, permitiría dejar de emitir 1.700 toneladas de dióxido de carbono al año, principal gas de efecto invernadero.

Por supuesto este sería sólo un primer paso, necesario, pero no suficiente. El trabajo del INTI destaca: “la conservación de alimentos por refrigeración representa cerca de la tercera parte de la energía eléctrica utilizada en los hogares. Por este motivo, países como Brasil, México, Australia, y Estados Unidos, y los países de la Unión Europea han implantado normas de eficiencia energética que indujeron a las empresas a fabricar heladeras y congeladores que consumen un 30% menos de electricidad que los de años recientes y hasta 60% menos que los modelos viejos del mismo tamaño, que tienen ocho o más años de antigüedad”. El etiquetado con los niveles de eficiencia es otro gran paso a la hora de que los consumidores puedan elegir mejor a la hora de comprar o renovar un electrodoméstico.

La ambición oficial es que para el año que viene comience la cuenta regresiva para las halógenas y poco a poco las ciudades argentinas empiecen a volverse azules.

Fuentes: Elaboración propia

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