Eso sí, para mejorar al máximo la eficacia de las casas modulares es necesario optar por materiales de construcción adecuados. Madera, acero, poliestileno u hormigón son las opciones más comunes, aunque las más apropiadas para aprovechar al máximo las ventajas ambientales de estas viviendas son sin duda el acero, que destaca por su elevada durabilidad, y la madera, que aporta el mínimo impacto en el entorno en construcciones de hasta dos plantas.

El estudio de la domótica y la eficiencia energética ha servido para convertir a las casas modulares en algo más que una alternativa económica para una segunda vivienda rural. Este tipo de construcción tiene unos orígenes humildes, como solución de vivienda barata en EEUU y Canadá en lo que se conoce como “parques de caravanas”, que sirvieron en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta para alojar a la desbordante población cercana a núcleos industriales.

Pero, desde las primeras casas con estructuras prefabricadas a las casas modulares actuales hay varias décadas de innovación y diseño arquitectónico, que se han centrado en perfilar la faceta sostenible y dinámica de este tipo de vivienda, sin variar su principal virtud, que es el ahorro de coste y de tiempo en su construcción. Lo que sí ha cambiado es su apariencia exterior, que ha conseguido abandonar su clásica estructura rectangular de una sola planta y crear combinaciones espectaculares.

Mansiones con dos alas, dúplex en forma de L invertida o incluso edificios de apartamentos pueden crearse a través de estructuras modulares. Como si de una figura de Lego se tratase, en Nueva York se ha erigido este mismo año el primer bloque de apartamentos creado a partir de la combinación de diferentes casas modulares. El proyecto, llamado Micro My NYC, supone la creación de un edificio residencial con estudios de entre 26 y 36 metros cuadrados que resulta al mismo tiempo asequible para el inquilino y respetuoso con el medio ambiente.

Estos últimos hitos de la construcción de casas modulares han convertido a este tipo de vivienda en el terreno más fértil para la arquitectura más vanguardista. Creaciones como la Homestead House, del diseñador Michael Jantzen, que opta por módulos de acero totalmente customizables, la ConHouse, que revisita las estructuras de contenedores, o el iglú Dome House, un diseño típicamente nipón que aporta resistencia al fuego y a los mosquitos como extra. Una muestra de que, con las casas modulares, el límite lo pone la imaginación.

Fuentes: Arquitecturalia | Freshome | elmundo.es | Homestead House | ConHouse| Dome House

 

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