Velatropa, a unos minutos del Obelisco, se ha convertido en un espacio urbano en armonía con la naturaleza, donde quienes viven lo hacen en tiendas de campaña o en construcciones rudimentarias que ellos mismo han diseñado y construido con materiales reciclados.

Y es que si algo prevalece en Velatropa es el sentimiento de querer conectar con la Tierra, de encontrar el equilibrio mediante el intercambio de diferentes puntos de vista y de las tareas compartidas. Esta sociedad en la que no hay jefes, bien podría bautizarse como eco-aldea; incluso, recibe visitas los fines de semana para aprender de lo que se ha llamado la “convivencia alternativa”. Esos días, al caer el sol, plantan un árbol frutal  y ya cuentan con ciruelos, paltas y cerezos.

Se nutre de jóvenes de entre 20 y 30 años de distintas nacionalidades y se organizan en dos consejos, que son los que toman las decisiones en reuniones programáticas que se realizan dos veces por semana. Esta aldea se ha convertido en un nodo ecológico de desarrollo sustentable, interdisciplinario y autogestionado por estudiantes de la UBA, tal y como ellos mismos aseguran.

La sintonía con la naturaleza es total: casas de adobe y desechos reciclados, reciclaje de basura para hacer compost y alimentar de vuelta a la tierra, talleres de huerta, bioconstrucción o anarquitectura (construcciones en los árboles)… todo desprende espiritualidad y, quizás por eso, comparte muchos signos con la civilización maya.

Sus huertas producen alcauciles, bananos, cebolla, apio, paltos, acelga y moras y es cuestión de tiempo que crezcan las primeras flores medicinales donde una vez sólo hubo escombros. Algunos de los que viven o, simplemente, trashuman del microcentro porteño a Velatropa, se desplazan siempre con bicicleta, disponiendo de un guardabicicletas comunitario.

Aunque siempre ha estado sobrevolando la amenaza de desalojo, éste nunca se ha producido y, de hecho, la propia UBA ha cedido una canilla de agua corriente que, sumada al panel solar para proveerse de luz, hace la vida más sencilla. En Velatropa no hay lugar para los excesos: está prohibido beber alcohol, sólo es posible fumar en un sector especial y todos son vegetarianos.

Estos jóvenes, críticos con el sistema capitalista, eligieron vivir en un ámbito más creativo y menos consumista y ya han recogido firmas para que Velatropa forme parte de la reserva ecológica que va abrirse en Ciudad Universitaria.

Fuentes: Aldeavelatropa | Lanacion.com | Flickr

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