La energía aún no es un valor añadido en la construcción. La energía es un concepto abstracto con unas unidades complicadas de entender en kWh/m2 o m3. También la energía es complicada de percibir debido a que no se ve en nuestras casas. Todos tenemos ya asumido el ahorro de agua en nuestras casas debido a que vemos como sale por el grifo pero la energía está en nuestra casa de forma silenciosa y no somos conscientes hasta que no la pagamos a final de mes en euros. Regularmente echamos gasolina y se pagan los 70€ al llenar el depósito. La gasolina se paga al momento y somos más conscientes de su coste. Aunque la energía normalmente se paga cada mes domiciliado por el banco como un gasto mensual asumido de la vivienda. Imagínense si ya es difícil de ser conscientes del coste real de la energía, lo complicado que es decir que vamos a ahorrar dicha energía. ¿Si les pregunto cuánto pagamos al mes de luz y gas juntos? Hemos de revisar facturas pero en cambio el coste en gasolina sí lo sabemos.

Además de la dificultad de percibir y saber el coste de la energía se suma la complicación de tener unos parámetros claros de saber si nuestra casa consume mucho o poco. Si hacemos una extrapolación a nuestros vehículos sí que sabemos cuánto consume nuestro coche y los criterios de consumo.

Son necesarias referencias clara para el usuario de la diferencia real entre una vivienda A y otra F. Necesitamos algo más tangible y con un punto emocional para poder implicarnos en el ahorro energético y respeto por el medioambiente. Saber que con las reformas energéticas podemos contribuir que nuestras viviendas mejoren el confort, seguridad y el ahorro energético. 

La energía tiene una parte de calidad de vida o confort, y otra de ahorro o consumo energético. No perdamos la visión emocional de las cosas que son las que realmente mueven el mundo… “Lo importante es invisible a los ojos” decía el Principito.

¿Qué hacemos al comprar una nevera? Casi todos los electrodomésticos tienen la letra A pero siempre abrimos la nevera para ver cómo es por dentro, distribución, acabados, prestaciones. Etc. No compramos una nevera sólo por la letra aunque ayuda a decidir no es el motivo principal. Hay un motivo emocional que nos enamora de la nevera, TV, lavadora, ese es el punto emocional que hemos de conseguir en nuestras viviendas para poder incorporar la letra como valor añadido.

Según el informe de la Dirección General de Industria y Minas (DGIEM) de la Comunidad de Madrid en 2014 el 80% de las viviendas tienen una calificación energética con letra E,F,G,  y sólo el 0,2% son letra A. Tener una letra E,F,G significa que consumen 20-25€/m2. Es decir un casa de 100m2 tiene un consumo de 2.000-2.500€ anuales de energía. Una casa con letra A tiene un consumo por de 5 a 10€ / m2. La mitad de consumo. Este dato puede ayudar a tomar una decisión.

De ahí el título de este post: Se busca casa con letra A. Recompensa 1.000€ menos de consumo anual de energía.

 

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