Edificios eficientesEl plan, anunciado en 2009 por Bill Clinton -que a través de la «Clinton Climate Initiative» trabaja en la reducción de la emisión de gases a la atmósfera en grandes ciudades- concluirá en 2013. Su intención es recortar el uso de energía en el edificio un 38%. Para dar una idea de las dimensiones de la reforma basta decir que el rascacielos posee 6.500 ventanas y 73 ascensores susceptibles de mejora. Sin embargo, los propietarios del edificio calculan que la inversión estará amortizada a través del ahorro de costes energéticos en sólo tres años.

La reforma contempla, entre otras acciones, la mejora del aislamiento de las 6.500 ventanas, la instalación de nuevos sistemas de aire acondicionado y calefacción, la implantación de sistemas de iluminación inteligentes que se apaguen cuando no haya nadie o la creación de un sofisticado sistema de información sobre el uso que sus inquilinos hacen de la energía.

El ejemplo que puede proporcionar el Empire State Building no es baladí. Se calcula que la mayor parte de las emisiones de gases invernadero de Nueva York (el 78%) son producidas por sus edificios, siendo las torres de oficinas responsables de un 25% del total. La mayor parte de las emisiones son producidas por el uso de la electricidad y el gas natural.

El plan contempla, incluso, la concienciación de aquellos que trabajan en el rascacielos, que podrán, si lo desean, monitorizar a través de sus ordenadores cuánta energía se está usando en su parte del edificio. Lo que no cambiará, para tranquilidad de los amantes del skyline neoyorquino, es su emblemática iluminación nocturna, que representa una cantidad mínima del gasto energético del edificio y podrá seguir siendo admirada por turistas y vecinos.

Fuente: Elaboración propia / elpais.com / esbnyc.com / nytimes.com / reuters.com / flickr.com

 

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