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Cromoterapia, una terapia natural que mejora la calidad de vida

Almudena Martín

El color rojo estimula, el amarillo purifica, el azul relaja y el verde nos permite estar en contacto con la naturaleza. Los colores tienen un gran poder estimulante y de curación que a través de la cromoterapia pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud y bienestar.

La cromoterapia utiliza los colores como herramientas terapéuticas. Se trata de una terapia natural que utiliza filtros de colores que actúan sobre la glándula pineal, estimulando o inhibiendo la secreción de determinadas hormonas y neurotransmisores. Aplicando el color adecuado sobre distintas partes del cuerpo podemos mejorar numerosos problemas físicos y psíquicos.

La cromoterapia es algo que podemos aplicar en nuestro día a día, por ejemplo, a través de la decoración de nuestra casa. La pintura de las paredes, el color de las cortinas o determinados artículos de decoración (como unas estupendas velas LED de colores), pueden influir positivamente en el estado de ánimo y en las emociones según los colores que elijamos.

 

¿Cómo ayuda cada color?

El rojo es un gran estimulante que aumenta la energía y facilita la circulación sanguínea. Es un color muy eficaz para tratamientos de estreñimiento, cicatrización de heridas, anemias, parálisis y aumento de masa muscular, entre otras muchas dolencias. Debe evitarse en casos de ansiedad, hiperactividad o desequilibrio emocional.

El naranja es sinónimo de equilibrio y relajación. Ayuda a tratar problemas en los riñones, trastornos cardiovasculares, bronquitis, epilepsia o artritis. A nivel intelectual es un buen color para fomentar el conocimiento.

El amarillo es un color purificante que actúa como antiséptico. Es además el color de la inteligencia y es muy recomendable para niños o personas con dificultades de aprendizaje. Mejora la concentración y ayuda a reprimir sentimientos como la ira.

El azul calma, reduce el dolor y favorece el sueño. Además ahuyenta las bacterias y los microorganismos. Se utiliza como antiséptico y antiinflamatorio, y ayuda a tratar problemas de la boca, fiebres e hipertensión.

El violeta es un buen color para tratar problemas nerviosos, de ansiedad, angustia o intranquilidad. A nivel fisiológico actúa sobre los riñones y los pulmones. Suele utilizarse en cromoterapia para trastornos como convulsiones, cataratas, tumores o problemas de la piel.

El magenta se utiliza para superar las emociones de antiguas relaciones y ayuda a eliminar el desorden de nuestra vida.

El verde, además de mantenernos en contacto con el medio ambiente, ayuda a superar la ansiedad y el agotamiento. Es un color analgésico que transmite armonía. Está relacionado con el sistema locomotor y ayuda a tratar dolores del sistema nervioso y a estabilizar emociones. No se recomienda para casos de anemia.

La luz blanca y brillante también se utiliza en la cromoterapia contra la depresión estacional y problemas como la anorexia, la bulimia o el insomnio.

 

Fuentes: vidanaturalia.com | saludterapia.com

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