El crecimiento desaforado de las ciudades a veces parece querer comerse el campo. Si a este fenómeno unimos el éxodo de la población rural hacia los núcleos urbanos, el futuro pasa por un paisaje nuevo. La agricultura urbana, es decir, aquella que se incorpora a la ciudad, sea en el interior o en sus alrededores, supone una alternativa de desarrollo viable y sustentable para las ciudades en latinoamerica.

¿Cuáles son sus ventajas?

Esta agricultura adaptada a escenarios urbanos presenta ventajas muy destacables, además de que puede constituir una vía de ingresos para los sectores más desfavorecidos.

Una de estas ventajas es que, cuando los productos agrícolas se cultivan cerca de los lugares de consumo, llegan más frescos, se eliminan intermediarios y se aminoran los costes de su transporte y almacenamiento. Ese ahorro económico repercute en el precio final que paga el consumidor. Además, la alimentación de kilómetro cero, como también se llama esta tendencia, genera más espacios verdes y acarrea menos emisiones de gases contaminantes a la atmósfera al recortar las distancias entre el campo y la mesa.

Esta agricultura moldea sus necesidades en función también del espacio. Se pueden generar recursos y riqueza aprovechando terrenos urbanos sin uso e, incluso, existen muchas soluciones para crear pequeños huertos en cualquier rincón. Por ejemplo, es posible cultivar en envases desechables, aprovechar las llantas cortadas de ruedas, plantaciones en altura, etcétera.
 
¿Qué podemos plantar?

Las hortalizas, algunas de las cuales se pueden recolectar a los 60 días de la siembra, son las más adecuadas para la agricultura urbana. Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), los huertos pueden ser hasta 15 veces más productivos que las fincas rurales. De sólo un metro cuadrado se pueden obtener hasta 20 kilos de comida en un año.

¿Qué problemas podemos tener?

Para un adecuado desarrollo de la agricultura urbana, las autoridades deben incluirla en sus políticas agrícolas y regularla. De no ser así, todas estas ventajas se podrían traducir en descontrol en el uso de pesticidas, abonos filtrados a las fuentes de agua, malos olores, contaminación acústica, etcétera.

¿Afición o necesidad?

En los países industrializados la agricultura urbana tiene un carácter básicamente doméstico, de autoconsumo, y se practica casi como un hobby por parte de sectores defensores del desarrollo sustentable. Pero en otros con economías en desarrollo, surge de la necesidad. En total, unos 800 millones de personas en todo el mundo están vinculadas a la agricultura urbana.

¿Hay ejemplos en América?

Algunas experiencias notables se sitúan en ciudades como La Habana y Quito. Después de una época de desabastecimiento, la agricultura urbana se convirtió en una prioridad en Cuba. Hoy, unas 90.000 personas están vinculadas a la producción de alimentos en la capital cubana, sea en huertos caseros o granjas. También Lima es otra ciudad verde. Un proyecto municipal para impulsar la agricultura urbana ha generado, después de 14 años, 140 huertos comunitarios, 800 familiares y 128 escolares. 

Fuentes: FAO | BBC Mundo | INCAP

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