Existen diferentes tipos de sistema de riego por goteo casero, desde el más sofisticado, que incorpora mandos de control del agua y tuberías, hasta una simple botella de plástico reciclada. Sin duda, uno de los sistemas más económicos es este último, para el cual solo necesitamos una botella de plástico.

Construcción de un sistema de riego por goteo

En primer lugar, elegimos una botella o garrafa, dependiendo del tiempo necesario de funcionamiento automático del sistema. Cuanto más grande sea la botella mayor autonomía tendrá nuestro sistema de riego por goteo.

Realizaremos un agujero en un lateral en la base de la botella, ya que colocaremos la botella con el tapón hacia la planta. Este agujero será necesario para que entre aire y facilitar así la salida del agua. Además, os puede ser útil para, posteriormente, colgar la botella de un clavo o una cuerda.

El hecho de no haber recortado toda la base de la botella evitará la evaporación del agua pero, si se desea, también se puede dejar abierta toda la base, lo que nos permitirá introducir el agua en la botella de una manera más rápida.

Velocidad de goteo

Para la salida del agua existen diferentes opciones dependiendo del tipo de tapón:

  • Tapón con boquilla: este tipo de tapón es el ideal, puesto que así no hará falta realizar agujero. Sólo tenemos que introducir un algodón humedecido en el interior de la boquilla y una canica en el interior de la botella. Cuando demos la vuelta a la botella tendremos que asegurarnos que la canica queda colocada sobre el algodón. Este sistema facilita que el agua salga poco a poco.
  • Tapón agujereado: este sistema consiste en realizar un orificio pequeño en centro del tapón e introducir un tubito de goma en su interior.
  • Tapón a rosca: en este caso utilizaremos la propia rosca de la botella para controlar el goteo. Al abrirlo sale más cantidad de agua y cerramos poco a poco hasta elegir la cantidad de agua deseada.

Instalación del sistema

Una vez preparada la botella con las indicaciones anteriores, la llenaremos de agua y la pondremos boca abajo sobre la planta.

En este momento podremos comprobar su funcionamiento y la velocidad a la que caen las gotas de agua, e intentaremos graduar el sistema según nuestras necesidades. Una gota de agua cada cinco segundos suele ser suficiente, pero todo dependerá de las necesidades de humedad de cada planta.

Para poder dejar la botella sobre las plantas podremos colgar la botella con un clavo o una cuerda aprovechando el agujero que hemos realizado en la base de la botella o incluso construir un soporte en el que poder apoyar nuestro sistema de riego.

Cuando la botella se haya vaciado, solo tendremos que volver a llenarla y colocarla en su lugar. Dependiendo del volumen de la botella y de la velocidad de goteo habrá que rellenar la botella con mayor o menor frecuencia, (desde un solo día hasta un mes sin preocuparnos de regar).

Como ves, tener un riego por goteo no tiene porqué ser caro, solo necesitamos una botella vacía. ¿Te animas a instalarlo en tu casa?

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