El modelo de sociedad actual no es concebible sin la existencia de envases. Sin ellos sería imposible la distribución de la mayoría de los productos que consumimos y mucho menos garantizarla en condiciones adecuadas de salubridad, calidad y otras garantías. Tan solo en España, el 60% en volumen (30% en peso) de los residuos generados corresponden a envases desechados.

Muchos de estos envases no son biodegradables ni reutilizables. Además, la diversidad de plásticos existente dificulta mucho su reciclaje mecánico, tanto a nivel de coste como de identificación y separación de materiales, y la suciedad con la que suelen recogerse complica aún más el proceso. Por lo tanto, un gran porcentaje de estos envases no tienen más salida que ser incinerados o depositados en vertedero, lo que conlleva un importante aumento de la contaminación en la zona.

Para poner fin a este problema, se ha puesto en marcha el Proyecto ISA-Pack, cuyo objetivo es el desarrollo de envases totalmente sostenibles para alimentos frescos, que logren extender su vida útil y su calidad, al mismo tiempo que se reducen los residuos generados. Este proyecto ha sido financiado por el Séptimo Programa Marco de la Comisión Europea -FP7-, y contará con la participación de varias empresas y centros de investigación europeos durante tres años.

En busca de nuevos materiales más sostenibles

El proyecto ISA-Pack desarrollará dos nuevos materiales basados en polímeros biodegradables. Los polímeros son macromoléculas formadas por la unión de moléculas más pequeñas llamadas monómeros. Los dos nuevos materiales que se desarrollarán son:

Un film biodegradable: a partir de la fermentación de la leche, se pueden obtener polímeros biodegradables que, a su vez, serán empleados para la creación del film. Este material será capaz de sustituir al film convencional de PVC, y presenta unas propiedades barrera muy mejoradas, de manera que preserva la calidad organoléptica del alimento y se aumenta su seguridad.

Indicadores incorporados al material de envase: estos indicadores detectarán el grado de deterioro del alimento (por ejemplo, el grado de frescura de la carne envasada) y si se ha roto la cadena de frío a lo largo de su cadena de comercialización y distribución.

Estos envases ayudarán a garantizar su fecha de caducidad, la calidad y la seguridad del producto envasado, lo que implicará un aumento en su vida útil y evitará el riesgo de posibles intoxicaciones alimentarias.

Por tanto, el uso de estos envases inteligentes proporcionará varias ventajas no solo medioambientales, sino también alimentarias y económicas: el desperdicio de alimentos frescos perecederos en la cadena de suministro se estima en torno a un 10%. ISA-Pack busca reducir en más de un 50% dicho desperdicio.

Los envases inteligentes se atreven a comprometerse con el cuidado del medio ambiente. ¿Te atreves tú?

Fuentes:  IsaPack / Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE) / Wikimedia Commons

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