En esta época, muchas empresas deciden cerrar sus puertas y tomar unas vacaciones “forzadas”, ya no solo por su menor actividad, sino también para ahorrarse esos consumos energéticos.

Aparte de esta medida más ”drástica”, ¿qué otras medidas pueden tomar las empresas para conseguir evitarse los picos de consumo y reducir la factura energética en sus instalaciones?

 

Reducción de jornada

Sin necesidad de que los trabajadores tengan que tomarse vacaciones cuando ellos no desean, otra forma de reducir las horas de uso de las instalaciones de la empresa es implantar jornada reducida en verano o realizar teletrabajo de forma parcial. Esto, además, hará que aumente la productividad y la satisfacción de los trabajadores.

Redistribución de los departamentos

Como muchos se van de vacaciones en esta época, numerosos puestos quedan vacíos y la ocupación de las distintas zonas de la empresa queda muy reducida. Una forma muy eficiente de reducir los consumos es juntar a los trabajadores en unas zonas determinadas y dejar otras vacías, éstas no necesitarán ser climatizadas.

 

Desconexión de aparatos que no se vayan a utilizar

Esta medida es combinable con la anterior. Debido al menor número de trabajadores en esta época, algunos equipos no serán necesarios como, por ejemplo, puede ser una impresora: se elige una de las impresoras y se desconectan las demás.

Una parte considerable del consumo, como ya sabemos, se debe a los consumos fantasmas, que se producen por el mero hecho de estar conectados determinados equipos. Si se desconectan por la noche o en periodos determinados que no vayan a ser utilizados, se pueden conseguir ahorros de más del 5%.

Regular eficientemente el termostato

Como es evidente, para reducir el uso del aire acondicionado es imprescindible maximizar la eficiencia energética en su uso. La temperatura de uso seleccionada influye de manera determinante en el consumo energético, puesto que cada grado que se aumenta la temperatura interior (en verano) significa un ahorro de 8% en el consumo energético de la climatización. La temperatura ideal del aire acondicionado, en términos de eficiencia energética, es la más cercana a 26 º C.

Flexibilidad en el código de vestimenta

La forma de vestir influye en el consumo del aire acondicionado. Ser más flexible en el código de vestimenta estos meses de verano, repercutirá en una reducción de la factura de la luz, puesto que la demanda en refrigeración será menor. Solo con quitarte la chaqueta del traje en la oficina se notarán los cambios.

 

Modificación de la comida

Si en la empresa tienen cocina y se preparan comidas para los empleados, el consumo en verano puede reducirse significativamente porque las necesidades alimenticias no son las mismas que el resto del año. Con el calor apetecen comidas que no necesitan ser calentadas o cocinadas, como ensaladas o sopas frías, lo que se traduce en una reducción de la demanda energética.

Si eso se une a la reducción de jornada, este consumo se reducirá aún más.

Abrir ventanas de noche

Es cierto que, durante el día en verano, se alcanzan temperaturas externas muy altas, lo que hace que la demanda en refrigeración sea elevada. Pero durante la noche, las temperaturas se reducen considerablemente. Para aprovechar esa reducción de las temperaturas y obtener una refrigeración gratuita (o “freecooling” en inglés), es muy interesante programar una ventilación de las instalaciones de madrugada.

Aprovechar la luz natural

En verano, además de las temperaturas, también aumentan las horas de luz. Se puede reducir el consumo en los sistemas de iluminación aprovechando al máximo la iluminación natural. Siempre teniendo en cuenta las necesidades de iluminación que requiere cada puesto de trabajo y evitando los reflejos y las entradas de sol directas con el uso de persianas o toldos.

La incorporación de tecnología de alta eficiencia como es la instalación de sensores de luz natural en ciertas luminarias cercanas a las ventanas, hará reducir también los consumos.

Revisión del buen funcionamiento de los equipos

Aprovechando que se reduce la actividad, es un buen momento para comprobar que todos los equipos funcionan correctamente, tanto los equipos de climatización como el resto de los equipos, y maximizar así su eficiencia.

Revisión del aislamiento térmico de puertas y ventanas

Igualmente, también se puede aprovechar para revisar que puertas y ventanas cierran y están aisladas correctamente. Esto también hará que se reduzcan los consumos por pérdidas energéticas de los sistemas de climatización en invierno.

Todas estas medidas son muy propicias y fácilmente aplicables en cualquier tipo de compañía. Los resultados se ven claramente en la factura energética después de su implantación. ¿A qué estás esperando para aplicarlas en tu empresa?  

FUENTES: Elaboración propia / Red Eléctrica de España /

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