Pensar en un híbrido es pensar en un ahorro importante de combustible. Esta gran ventaja es algo en lo que insiste mucho la marca japonesa. Los modelos de Toyota cuentan con un sistema de gestión que detecta cuando la demanda de energía del motor es mínima para cambiar el tipo de propulsión del motor térmico al eléctrico. Este sistema da como resultado un ahorro importante para el bolsillo, sobre todo si conducimos por ciudad.

En cuanto a los últimos avances, la mejor tecnología híbrida que podemos encontrar hoy por hoy en las carreteras es el sistema Hybrid Synergy Drive® de Toyota, con el cual es posible conducir por debajo de 50 Km/h sin gastar ni una gota de combustible, ni emitir un solo gramo de gas partículas contaminantes. Este mismo sistema hace que el motor eléctrico funcione como fuente de energía alternativa para adelantamientos o para circular a alta velocidad sin consumir nada de combustible extra. El sistema Hybrid Synergy Drive® registra las emisiones de escape más bajas del mundo.

Los híbridos son además generadores de energía en sí mismos. El coche es capaz de recuperar energía en las frenadas, retenciones y aceleraciones en las que el motor térmico proporcione potencia de sobra. Toyota es una de las marcas que aprovecha muy bien el sistema de frenado regenerativo en sus modelos. El objetivo: convertir la energía cinética del frenado en energía eléctrica que se acumula en las baterías.

Las baterías, el gran reto de los híbridos

Las baterías son otro de los elementos más importantes que marcan la eficiencia de un híbrido y donde encontramos el gran reto del futuro. Existen de plomo-ácido, níquel-metal hidruro, o níquel-cadmio, aunque las más eficientes son las de ión litio. En los híbridos tipo Prius, las baterías se recargan con el movimiento, no necesitan carga externa.

Otro mundo aparte son los híbridos enchufables. El más conocido es el Prius plug-in hybrid de Toyota. Este vehículo cuenta con una potente batería de ion de litio que puede cargarse con un simple enchufe doméstico en tan sólo hora y media. La ventaja es que podemos cargar el coche mientras está aparcado en el garaje o mientras hacemos la compra en el supermercado (ya muchos centros cuentan con puntos de recarga eléctrica). La rapidez de carga y la calidad de las baterías hacen que el vehículo aumente su autonomía en modo eléctrico, lo que nos ayuda a no pisar una gasolinera en al menos 25 kilómetros. Para distancias más largas, el sistema de propulsión híbrido de gasolina de este enchufable sólo consume 2,1 litros a los 100 kilómetros. Un ahorro que, además de notarlo en la cartera, ayuda a cuidar el Planeta. 

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