¿Qué alternativas tenemos?

A la hora de mejorar nuestra alimentación debemos plantearnos dos objetivos:

1. Pensar en la cantidad necesaria: reducir el esfuerzo digestivo y el derroche de comida.

Si comes más de lo necesario la digestión gastará mucha energía, y pasarás más tiempo somnoliento; en cambio, comiendo con moderación estarás más despierto.

2. Mejor calidad: más sana y limpia tanto para el ser humano como el medio ambiente.

Deberíamos preocuparnos más por la calidad de los productos que ingerimos:

– Comprar productos frescos
– Evitar en lo posible introducir al cuerpo sustancias tóxicas
– Comprar productos con el menor envase posible. Evita alimentos enlatados y plastificados
– Comer más productos que no necesiten ser cocinados y mejor si son de cultivos ecológicos. Consumir alimentos con certificado ecológico avalados por controles oficiales que aseguran que la química artificial no ha intervenido en el proceso
– No comer más de 3 veces a la semana carne o pescado
– Evitar alimentos industrializados (conservas, bollería, etc.) a los que se les añade sustancias químicas diversas como aditivos

Tendencias en alimentación ecológica

Hay tendencias alternativas innovadoras relacionadas con la alimentación y el desarrollo sostenible. Muchas llevan ya muchos años funcionando. Veamos los mejores ejemplos.

1. Agricultura ecológica. Es una forma de hacer agricultura eliminando el uso de productos de síntesis para la fertilización o la sanidad de las plantas, utilizando para ello productos y formas de manejo naturales. Permite que la actividad agrícola sea una actividad más sostenible al trabajar con los ecosistemas de forma integrada, utilizando recursos renovables y locales, conservando la fertilidad del suelo, manteniendo una mayor biodiversidad y haciendo mejor uso del agua. Para obtener la certificación en agricultura ecológica es necesario utilizar semillas producidas de forma ecológica y en todo caso está prohibido el uso de transgénicos (OMG).

2. Ganadería ecológica. La ganadería ecológica debe estar ligada al suelo. Esto quiere decir que deben de disponer de tierras de pasto para obtener de ellas la mayor parte de los alimentos para los animales, cultivados con criterios ecológicos, contribuyendo así al equilibrio de los ecosistemas agrícolas y utilizando recursos naturales renovables. Los animales en estas fincas están sueltos y tienen acceso a los pastos siempre que es posible además de disponer de zonas de ejercicio de libre acceso. En la ganadería ecológica además se utilizarán preferentemente razas autóctonas, que tienen mayor adaptación al entorno, evitando problemas sanitarios. Está prohibido utilizar medicamentos veterinarios de uso convencional o sustancias para estimular el crecimiento o la producción.

3. Permacultura. Constituye un sistema diseñado para integrar armónicamente la vivienda y el paisaje, ahorrando materiales y produciendo menos desechos, a la vez que se conservan los recursos naturales. Trata de imitar las relaciones encontradas en los patrones de la naturaleza.
Existen muchos ejemplos en todo el mundo y ha resultado ser muy útil para situaciones de refugio, visto el buen resultado en campos de refugiados que tiene ACNUR en Sudáfrica y Macedonia.

4. Slowfood. Es una Asociación Internacional sin ánimo de lucro fundada en Italia en 1986 en la cual están adheridos 122 países. Esta red está formada actualmente por más de 100.000 asociados, que pretende dar importancia al placer vinculado al alimento, aprendiendo a disfrutar de la diversidad de las recetas y de los sabores, a reconocer la variedad de los lugares de producción, a respetar el ritmo de las estaciones y del convite.
Da mucha importancia a la cocina local y tradicional, y se preocupa por la biodiversidad de las especies cultivadas y salvajes. Una verdadera economía de la felicidad.

5. Grupos de consumo o consumo asociativo. Existen grupos de consumo cuya filosofía es la de tener una relación de confianza entre el productor a pequeña escala y los ciudadanos. No está de acuerdo con un sistema basado en la comida «basura» y fomenta el consumo de productos locales y de temporada (que tiene un consumo energético 9 veces menor que el consumo de invernadero) y con una mejor calidad.

Plantéate una nueva forma de alimentarte más sana y sostenible.

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