Mudanza sostenible

1. Antes de empaquetar tus cosas. Echa un vistazo y deshazte de todo aquello que no te sea útil. Puedes reciclarlo, venderlo a través de Internet o incluso montar un mercadillo casero para amigos o vecinos. Si tienes muchos libros y no sabes qué hacer con ellos, puedes donarlos a una biblioteca. Cuantas menos cosas acumules, menor será el coste ambiental de tu mudanza.

2. Toca empaquetar. Reutiliza todas las cajas o contenedores que tengas antes de comprar cajas nuevas. Las maletas, las bolsas de la lavandería o cajas de plástico que tengas por casa pueden serte útiles. Si, con todo, necesitas cajas, puedes alquilarlas a una empresa o acudir a comercios donde se tiran cajas y embalajes nuevos.

3. Protege tus cosas. Antes de recurrir al papel periódico -que suele manchar de tinta- recurre a mantas, sábanas o toallas para envolver tus cosas más delicadas, e intenta evitar el plástico de burbujas (es más contaminante que el papel). Otra buena idea es echar mano a almohadas o cojines para proteger los objetos frágiles y amortiguar los golpes.

4. La hora del transporte. Si decides contratar una empresa de mudanzas, piensa en una que utilice una flota con vehículos de biodiésel, híbridos o eléctricos que minimicen su el impacto ambiental. Procura hacer el menor número de viajes posible entre los dos lugares para reducir el consumo de combustible. Hay quienes se atreven incluso a hacer la mudanza en bicicleta.

5. Después de la mudanza. Recicla todos los materiales de embalaje y las cajas de cartón o cédelas a un amigo o familiar que las necesite. Piensa en verde en tu nuevo hogar y dedica un espacio en tu cocina a reciclar, y establecer así una rutina de reciclaje exitosa. Instalar bombillas de bajo consumo y comprar electrodomésticos energéticamente eficientes son otras medidas para vivir de una forma sostenible.

Recuerda que cualquier gesto es bueno para minimizar nuestra huella ecológica.

Fuentes: Twenergy / The daily green / Flickr

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