Solo mirando al agua –ni siquiera a las gaseosas-, se embotellan cada año unos doscientos mil millones de litros. Así no sorprende que anualmente se estime que 6,5 millones de toneladas de plástico terminen a nuestros océanos, por no hablar de los 20.000 millones de litros de crudo necesarios para producir esas botellas de agua.

Por eso, inventos como PETIT cobran mucho sentido. Se trata de un invento desarrollado por una serie de estudiantes de la facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) con la que es posible triturar las botellas de PET.

Esta trituradora de PET tiene capacidad de almacenar hasta 40 kilogramos o, lo que es lo mismo, el volumen equivalente a unos 2.000 envases grandes –puede triturar botellas de hasta tres litros de capacidad-. Su funcionamiento es muy sencillo: para el transeúnte, el proceso es tan sencillo como si tirase el envase a la basura y PETIT se encarga del resto.

El ingenio es una simplificación de las máquinas industriales y tritura las botellas reduciéndolas a escamas que terminan almacenándose en una bolsa situada en la parte inferior de PETIT. De esta manera, al tiempo que se simplifica el problema del almacenaje, se cubre una fase de su posterior reciclaje.

No sólo eso, puesto que dado que la ubicación más idónea de esta trituradora de PET se encuentra en espacios públicos o privados por los que la circulación de personas sea muy grande, puede jugar un papel esencial en la concientización de la sustentabilidad. Ya lo dice su lema en un lateral de la trituradora: “Recuperá el plástico de tus botellas”.

¿Qué se pueden hacer con estas escamas de PET? Pues, entre otras cosas, producir material para utilizar en impresiones 3D. De nuevo, gracias a la labor investigadora de especialistas argentinos del Centro INTI-Plásticos, se ha desarrollado un método para obtener filamentos para impresión 3D a partir de este material. A fin de cuentas, se estima que aproximadamente el 95 por ciento de este tipo de impresoras funcionan a base de filamento de plástico que, en gran medida, se ha de importar.

Gracias a la trituradora PETIT y al nuevo proceso alumbrado por el Centro INTI-Plásticos se genera un insumo más barato y sustentable que, incluso, impacta positivamente en la balanza de pagos de la Argentina.

Fuente de imágenes: PETIT

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