Quién hubiese podido imaginar que aquel paño entrañable, generalmente de cuadros, que colgaba del mandil de los cocineros y cocineras más reputados podía esconder entre sus fibras todo tipo de amenazas contra la salud pública: Listeria monocytogenes, Bacillus cereus, Campylobacter jejuni, Clostridium botulinum, Escherichia coli, Staphylococcus aureus… Desterrados de las cocinas industriales, es en los domicilios particulares donde aún se debate si optar por el ya popular rollo de papel absorbente.

La cuestión del coste medioambiental es relativa, ya que si bien el rollo supone un gasto de papel, hay que recordar que los paños conllevan un consumo de detergente considerable ya que su limpieza periódica se hace imprescindible si se quiere combatir la contaminación microbiológica. Las ventajas del material desechable en materia higiénica son obvias, sin embargo para los nostálgicos del algodón 100% se proponen desde foros especializados algunas recomendaciones básicas para minimizar los riesgos:

Nada de llevar el trapo encima y utilizarlo indistintamente. Colocar distintos trapos por áreas de trabajo. Así, por ejemplo, los utilizados en las zonas de corte de alimentos crudos no deben mezclarse con los que se emplean en aquellos platos ya cocinados.

– Diferenciar los paños por colores, por estampado o por tipos de tejido para aplicarles usos distintos y evitar la combinación de organismos patógenos entre pescado, carne o las distintas salsas con base de huevo o nata.

– Utilizar siempre telas de colores claros para distinguir rápidamente la suciedad y proceder a la desinfección. Se aconseja en todo caso lavar los paños cada día, de la misma manera que lo hacemos con otros utensilios de cocina donde también se pueden acumular gérmenes.

Si todo esto falla, el mercado ofrece ya una nueva alternativa al papel absorbente. Se trata de un tejido inteligente, híbrido entre los dos mundos al que han denominado «Roll Drap«. Gracias a un proyecto de investigación en tecnología textil, se ha conseguido crear una tela con unos costes tan ajustados que permiten convertir al trapo de tela en un producto de usar y tirar. Fabricado en tejido de algodón al 100%, la presentación en rollo precortado da lugar a pensar que se trata de algún derivado de la celulosa. Su avanzado diseño evita el deshilachado y por tanto las costuras, lo que minimiza el peligro de la acumulación de gérmenes. Además, este tejido permitiría asimismo el lavado con lo que se puede decir que aúna todas las ventajas de ambas opciones y ninguno de sus inconvenientes.

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