Purín de ortiga. Los purines son fermentos de distintas especies vegetales. Y el de ortiga se utiliza mucho para aportar nitrógeno a las plantas. Tiene además propiedades reconstituyentes y remineralizantes; y es muy útil como insecticida y fungicida. La receta es sencilla: coloca 20 gramos de ortiga seca (o 100 de ortiga fresca troceada) en una cazuela con un litro de agua. Tapa el recipiente y déjalo así durante 7 u 8 semanas hasta que la planta se pudra. Remueve dos veces al día. Filtra el producto y dilúyelo en 10 partes de agua antes de usarlo.

– Posos de café. Si eres muy cafetero, lo tienes muy fácil con este abono natural. Los posos de café tienen muchos beneficios para las plantas: enriquecen y nitrogenan la tierra; y son muy adecuados para rosales y arándanos que necesitan suelos ácidos. Para aprovechar sus beneficios, sólo tienes que hacer una infusión con los posos y regar con la mezcla los tallos y hojas de tus plantas. También puedes hacer un círculo con los restos del café alrededor de la planta para ahuyentar gusanos, caracoles y babosas.

– Cáscaras de huevo. Todos en la cocina tenemos huevos. Y las cáscaras son algo que solemos tirar a la basura. Pero ya no: su alto contenido en calcio las convierte en el mejor producto para mejorar la salud de plantaciones como tomates, calabacines, pimientos, árboles frutales e incluso rosales. Para conseguir tu abono, lava bien las cáscaras y tritúralas hasta conseguir un fino polvo que podrás distribuir alrededor de las plantas. Otra opción es dejar en remojo cinco cáscaras de huevo durante 24 horas. Después, filtra el líquido y vierte directamente en la tierra.

– Piel de plátano. Al igual que la fruta, su piel contiene grandes cantidades de potasio que puedes aprovechar para fortalecer tus plantas y flores. Para obtener un fertilizante a base de esta fruta, corta la piel del plátano –que no esté ni demasiado maduro ni demasiado verde- y échala en una cazuela. Cubre con agua y deja hervir durante al menos 15 minutos. Una vez frío, cuela y diluye la infusión de plátano en dos partes de agua. También puedes secar las cáscaras, pulverizarlas y mezclarlas con agua para regar con ellas.

– Cenizas de madera. Este producto es perfecto para combatir plagas, al mismo tiempo que su aportación de fósforo estimula la maduración de las flores y los frutos. Basta con diluir las cenizas en un litro de agua para conseguir un abono líquido que puedes utilizar una vez por semana. También es buena idea esparcir directamente una capa de cenizas a dos centímetros del tallo y enterrarlas.

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