Existen dos tipos de programadores de riego: los analógicos y los digitales. Los analógicos tienen un manejo más sencillo y son más económicos, pero los digitales suelen tener más funciones.

También existen programadores de dos o más vías, de forma que a partir de una misma toma se pueden diseñar distintos programas de riego para distintas zonas, lo que resulta perfecto para jardines grandes o para cultivos con diferentes necesidades de agua.

Todos ellos permiten automatizar, la frecuencia y duración de las tareas de riego. Es decir, podemos diseñar cada cuanto tiempo vamos a regar y durante cuánto tiempo se riega.

Mínimo consumo de agua

Conocer y decidir la cantidad exacta de agua que damos al suelo facilita el correcto crecimiento y mantenimiento del cultivo. También permite reducir en gran medida la cantidad de agua empleada frente a otros sistemas. El riego programado suele ir asociado al riego por goteo, de manera que se consigue el máximo aprovechamiento de agua y se minimiza el impacto sobre el medio ambiente.

Con estos sistemas, el riego se puede programar en el momento deseado. Se puede elegir las horas de menor evaporación y desconectarlo los días de lluvia, medidas que también se traducen en un menor consumo de agua.

Menor consumo energético

Un menor consumo de agua en el riego significa también un menor consumo energético siempre que se requiera bombeo. La eficiencia energética de este sistema genera también beneficios económicos.

Mayor comodidad

Por otro lado, la posibilidad de programar un horario de encendido y apagado aporta una mayor autonomía al sistema, lo cual supone una mayor comodidad para el usuario, que puede realizar otras tareas al mismo tiempo o incluso, estar fuera de casa.

¿Te habías planteado lo fácil que es hoy en día llevar a cabo un riego eficiente de los cultivos y jardines?

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Fuente: Elaboración propia / Flickr

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