Las baterías recargables son una buena opción para alimentar dispositivos que usamos habitualmente como cámaras digitales, portátiles, reproductores MP3, relojes, etc. A diferencia de las convencionales que se desechan al finalizar su vida útil, las baterías recargables pueden cargarse hasta 300 veces, lo que supone además un importante ahorro económico.

En el mercado encontramos principalmente dos tipos de baterías recargables:  NiCd y NiMH. Las NiCd (Níquel Cadmio) son más económicas, pero tienen varias desventajas: cuentan con menor capacidad de carga y menos tiempo de vida útil. Este tipo de batería es además muy contaminante debido al cadmio que contiene, un elemento químico muy dañino para el medio ambiente.

Por su parte, las NiMH (Níquel Metal Hidreto) cuentan con más capacidad y soportan más recargas que las NiCd. Al no contener cadmio, son mucho menos contaminantes. Otra gran diferencia entre ambas baterías recargables es que las pilas NiCd sufren el conocido efecto memoria, un pequeño problema que afecta al momento de carga.

Para conseguir que las baterías recargables duren mucho más tiempo, es importante tener en cuenta algunos consejos durante su uso, carga y conservación:

  • Es importante elegir un modelo de cargador que vaya con tu tipo de pila y que corte la corriente cuando la carga se complete. Así evitarás el sobrecalentamiento de las pilas y su posible daño o envejecimiento.
  • No expongas las baterías recargables al calor. Intenta mantener las pilas en torno a unos 15 grados de temperatura.
  • Descarta cualquier pila que tenga señal de oxidación o fugas.
  • Si no vas a utilizar las baterías recargables en mucho tiempo, no las dejes en los aparatos. Pueden terminar oxidandose y estropeando tu MP3 o tu cámara digital.  Y a la hora de guardarlas, no dejes la carga vacía. Es mejor mantenerla a un nivel medio para evitar problemas en un futuro.
  • Una vez cargadas las baterías, espera al menos 30 minutos para utilizarlas. De esta forma se enfriarán y alcanzarán su temperatura normal.

Otra gran ventaja de utilizar pilas recargables en lugar de convencionales es que reducimos la cantidad de desechos que generamos en el medio ambiente. Sólo en España se tiran al año 2.500 toneladas de pilas. Y recuerda, si tus pilas ya son inservibles, debes tirarlas en un contenedor especial, nunca a la basura. El medio ambiente te lo agradecerá.

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