La piezoelectricidad es la capacidad que tiene un sólido -normalmente determinados cristales- de acumular carga eléctrica como respuesta a una tensión mecánica. Cuando estos materiales se comprimen o estiran, producen un campo eléctrico que puede ser aprovechado para producir voltaje, eso sí, pequeño por lo que requiere de muchas repeticiones. En Twenergy ya hemos hablado de esta disciplina y de alguna aplicación práctica, como la plantilla que a cada paso que damos es capaz de generar la energía suficiente para alimentar nuestros dispositivos móviles, como el celular.

Ahora, la ciencia va un paso más allá y comienza a hablarse de energía sonora gracias a la aplicación de esta piezoelectricidad a nivel de nanoescala. El planteamiento es simple, aunque no así el modo de llevarlo a la práctica: ¿por qué no aprovechar las vibraciones de nuestra propia voz, es decir, nuestra energía sonora, para producir la tensión mecánica que se necesita para que se dé la piezoelectricidad?

Investigadores expertos en nanotecnología del departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Texas A&M están desarrollando este planteamiento que podría hacer de la energía sonora de nuestra voz una realidad, de manera que, aplicada a nuestro celular, permitiera prescindir de la batería pues al platicar haríamos funcionar el dispositivo.

El secreto del éxito de este experimento con energía sonora es la nanoescala, a un nivel de entre 20 y 23 nanómetros. Según los científicos, cuando el material piezoeléctrico se reduce a ese tamaño, éste es capaz de mejorar la recogida de energía en un 100 por ciento, lo que reduciría la necesidad de tantas repeticiones en la tensión mecánica. A esas dimensiones tan reducidas, la más leve vibración es recogida por el material, incluida la energía sonora producida por nuestras cuerdas vocales.

El descubrimiento e impacto del aprovechamiento de la energía sonora tiene una gran importancia, porque la sustitución de las baterías de los celulares, por ejemplo, contribuiría al cuidado del ambiente. A fin de cuentas, no todos los materiales empleados en estas baterías son fácilmente reciclables y sí altamente contaminantes y, además, debido a su escasez -como el coltán-, para su obtención se generan en ocasiones conflictos bélicos en los lugares de extracción.

No es el único avance que se ha producido en el campo de la piezoelectricidad. La compañía Goodyear recién presentó unos neumáticos capaces de generar energía. Durante la celebración del último salón de Ginebra, la multinacional mostró los BH03, unas gomas con parches piezoeléctricos repartidos por su superficie de manera que cuando friccionan con la carretera absorben el calor generando energía.

Fuentes: Infobae | Energy Press | Tendencias21 | Wikipedia

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