Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de ni más ni menos que 2.400 millones de personas viven sin instalaciones adecuadas en todo el planeta, es decir, están expuestas a enfermedades que se pueden prevenir.

¿Qué medidas se pueden aplicar?

La ONU pone el énfasis en medidas básicas y muy necesarias:

  • Mejoramiento de las instalaciones sanitarias. Con baños o letrinas mejor acondicionados, podrían reducirse en más de una tercera parte las tasas de morbilidad relacionada con la diarrea de los niños de corta edad. ¿Objetivo principal? Que los excrementos humanos queden separados del contacto con la gente.     
  • Erradicar la costumbre de la “defecación al aire libre”, gracias a este mejoramiento.
  • Si bien es cierto que la instalación de un sistema de alcantarillado es muy costosa y exige disponer de agua corriente en algunas zonas rurales de América latina, para estas comunidades, se puede trabajar la eliminación in situ, con retretes básicos, letrinas de pozo o fosos sépticos, una solución higiénica y asequible, aunque también se debe cuidar su posterior recojo y eliminación.
  • Mejorar la calidad del agua almacenada en los domicilios es otra medida para reducir los riesgos de enfermedades diarreicas y muertes. Si el abastecimiento de agua mejora en los hogares, lo hará también la salud de sus habitantes.
  • Fomento de la higiene, con actividades centradas en la enseñanza del lavado adecuado de las manos. Con dicho lavado, las tasas de morbilidad podrían reducirse en dos terceras partes.
  • Un mejor saneamiento repercutiría también en la escuela: no olvidemos que las niñas, sobre todo a partir de la pubertad, abandonan la escuela debido a que éstas no cuentan con letrinas limpias y seguras, apunta Unicef. Esto afecta a su educación, pero también a su dignidad y su autoestima.

¿Qué podemos hacer nosotros?

Hay medidas de saneamiento ambiental sencillas, que podemos llevar a cabo:

  • Mantener limpios nuestros hogares y la escuela, especialmente los baños y la cocina, donde pueden quedar residuos orgánicos.
  • Asegurarse de que las bolsas de basura quedan bien selladas. Así evitaremos malos olores y la aparición de moscas, ratas y cucarachas.
  • Evitar verter desechos de cualquier clase en los ríos y los mares, para cuidar la calidad del agua y luchar contra su contaminación.
  • Seguir y participar de las campañas de protección del ambiente.

En el último Año del Saneamiento celebrado, se estimó que, por cada dólar invertido en éste, se ahorran hasta 34 dólares en costos de salud, educación y desarrollo económico.

 

Fuentes: Programa de Agua y Saneamiento (WSP) | Organización Mundial de la Salud | Agua, Saneamiento y Salud (OMS)

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