El aprovechamiento de los rayos y el calor del sol sirve como base a soluciones que conllevan importantes mejoras en la calidad de vida de las familias que viven en entornos rurales de México, donde el suministro de electricidad y agua no siempre queda garantizado o simplemente no se da.

La tecnología fotovoltaica

La tecnología fotovoltaica es un recurso recurrente en muchos proyectos de desarrollo comunitario en México por su alta eficacia, por la simplicidad de su mantenimiento, por su larga duración y porque ofrece una fuente de energía no contaminante.

La energía solar y los sistemas fotovoltaicos

Entre otros usos, la energía solar se capta y almacena a través de los sistemas fotovoltaicos para bombear el agua que después se usa para regar los cultivos, o para facilitar el suministro a las viviendas.

También ofrece otras ventajas que simplifican la vida diaria de familias que, de otro modo, tendrían que seguir arreglándoselas con la luz de las velas, de lámparas de queroseno o con generadores de diésel en horario nocturno.

El autobastecimiento permite

Entre otras soluciones, los sistemas fotovoltaicos enfocados al autoabastecimiento permiten contar con:

  • Iluminación básica nocturna exterior, lo que se traduce en una mayor seguridad.
  • Sistemas de refrigeración para la conservación de alimentos en los hogares, comedores colectivos y pequeños negocios.
  • Servicios como hospitales rurales o escuelas.
  • Calentadores solares de agua para uso doméstico.

No contar con acceso a la red eléctrica disminuye notablemente las posibilidades de mejora económica de una familia y el acceso a los recursos educativos para sus hijos. La inversión en proyectos de energía renovable tiene por tanto una repercusión no solo medioambiental, sino también social que debe ser considerada en los planes estratégicos energéticos de los gobiernos, especialmente en países como México donde aún hay casi cuatro millones de personas que viven sin suministro eléctrico.

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