Las ciudades mexicanas obtienen agua (de calidad aceptable) para la red de suministro de reservas subterráneas que, en su recorrido hasta llegar a los hogares, puede contaminarse. Por lo tanto, por causas naturales o por la acción del hombre, en México no se bebe agua de la llave.

Flúor o arsénico en el agua del grifo

Vaso de agua

Hay regiones en las que el sistema acuífero local puede tener una mayor cantidad de flúor o arsénico, pero hay que tener en cuenta que el agua del suministro municipal se analiza periódicamente y se desinfecta a través de procesos de cloración. Sin embargo, muchos mexicanos que habitan en las grandes urbes argumentan que desconfían del agua de la llave porque, en ocasiones, tiene un olor o un sabor particular.

Aunque la recomendación general es observar si el agua presenta anomalías (como partículas suspendidas, sabor, color u olor) y reportarlas a las autoridades pertinentes, lo más lógico es que el agua de la red de suministro presente condiciones de salubridad aptas para el consumo humano. En ocasiones, la detección y reporte de anomalías de este tipo tienen su origen en las cisternas en las que se almacena el agua de las viviendas, que pueden albergar virus, algas, bacterias o sedimentos de algún tipo por falta de mantenimiento o una limpieza inadecuada.

Una realidad en zonas de la capital mexicana

Ciudad de México, México

Si bien es cierto que no todas las ciudades de México, ni todas las colonias dentro de una misma ciudad, presentan uniformidad en cuanto a calidad o cantidad del suministro de agua, inclusive Ciudad de México aún tiene áreas desabastecidas. En estas zonas de la capital, los habitantes tienen que destinar una parte del presupuesto familiar para comprar agua de garrafón. Esto sucede fundamentalmente en las áreas periféricas y en asentamientos irregulares que no disfrutan de servicios municipales.

El negocio de la venta de agua potable en México

Garrafa de agua

A 20 pesos mexicanos (aprox. 1,2€) por metro cúbico de agua de garrafón, frente a los 3 pesos (aprox. 0,16€) por metro cúbico de agua de la llave, la venta de agua embotellada es a día de hoy un negocio rentable en México. Marcas nacionales y grandes corporaciones internacionales se pelean el mercado y los manantiales de mayor calidad en el que ya es uno de los países que más agua embotellada y sodas (que obviamente también se preparan a partir de agua) consume del mundo.

Problemas relacionados

Botella de agua en el suelo

El consumo desmedido de agua embotellada trae consigo otros problemas relacionados con la producción y el reciclado de plásticos de las botellas, bidones y garrafones. Este material tarda cientos de años en descomponerse y, sea por falta de concientización ciudadana o por contar con un sistema de reciclaje ineficiente, acaba frecuentemente en vertederos no controlados, cuencas de ríos, lagos, presas, rellenos sanitarios y más, colaborando de esta manera con el incremento de la contaminación del suelo y la contaminación del agua.

Por si fuera poco, a esto hay que añadir que, en el proceso de extracción, tratamiento, envasado y distribución del agua potable se calcula que, por cada litro de agua embotellada se derrochan unos diez litros, aparte de toda la energía que demanda el sistema de producción.

El acceso al agua potable es un derecho constitucional y los gobiernos de todas las naciones deberían facilitar las condiciones para que los ciudadanos disfruten de él. Leyes de privatización del agua condicionan que esta realidad sea viable. Las políticas de gestión del agua, unidas a las buenas prácticas por parte de la ciudadanía aliviarían en gran medida el problema del suministro de agua potable en las ciudades mexicanas.

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