Según la Guía de Ahorro y Eficiencia Energética en Centros Docentes, publicada por la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid (Fenercom) y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), los costes energéticos ligados a la explotación de los centros escolares suponen una carga económica muy importante. Por este motivo, más que una tarea, ahorrar energía en el colegio es una necesidad.

Costes energéticos en las escuelas

Gastos de energía en las escuelas

Los costes de electricidad en las instalaciones educativas son el tercer gasto más importante en estas estructuras, tras las instalaciones y los sueldos de profesores y empleados. Estos costes son superiores incluso a la suma de la partida de libros y de ordenadores.

La guía mencionada señala que, en los centros madrileños, la iluminación y la climatización se reparten a partes iguales el 52% del consumo energético total, quedando los equipamientos en tercer lugar, con un 20% del consumo. Conozcamos cada uno de los equipos que impiden ahorrar energía en el colegio, de pendiendo de su función:

Iluminación

Bombillas fluorescentes

La iluminación más común en los centros escolares es la fluorescente. Este tipo de lámpara necesita un elemento auxiliar llamado balasto, que regula la intensidad de paso de la corriente.

Otra parte importante de la iluminación en colegios está constituida por bombillas incandescentes y halógenas, ambos equipos muy ineficientes que consumen grandes cantidades de energía.

Climatización

Aunque hay zonas que disponen de refrigeración con pequeñas bombas de calor, como despachos y auditorios, la climatización en los centros docentes suele limitarse a la calefacción durante los periodos de frío. Habitualmente el generador de calor es una caldera de gasoil, propano o gas natural, que alimenta de forma centralizada a todos los radiadores.

En la actualidad, con las nuevas calderas de condensación o de baja temperatura, a partir de gas natural, se pueden esperar ahorros de entre 10% a 20% respecto al consumo energético anterior. Por lo tanto, la instalación de este sistema de climatización se traduciría en una excelente forma para ahorrar energía en el colegio.

Equipamientos

Niños frente a portátiles

Los equipos ofimáticos suponen otro de los grandes focos de consumo energético en los centros educativos. Como ejemplos de ello encontramos el exceso de uso de los ordenadores y los proyectores.

¿Cómo podemos ahorrar energía en el colegio?

Consejos para ahorrar energía en la escuela

Tomando en cuenta la información facilitada por Creara, empresa de varias auditorías de eficiencia energética en colegios, algunas de las medidas de ahorro más interesantes para reducir consumos en los sectores anteriormente mencionados son las siguientes:

  • Sustitución de las lámparas actuales por nuevas lámparas fluorescentes de tamaño reducido (T5), las cuales ofrecen mayor eficacia luminosa y menor consumo.
  • Reemplazo de lámparas incandescentes por bombillas de bajo consumo.
  • Sustitución de lámparas halógenas por halógenas eficientes.
  • Instalación de sensores de luz natural y detectores de presencia.
  • Cambio de los quemadores convencionales de las calderaspor otros modulantes.
  • Instalación de recuperadores de calor en las calderas.

Además de todas estas medidas, es imprescindible actuar sobre los hábitos diarios de estudiantes y profesores, todo con el fin de poder crear conciencia y ahorrar energía en el colegio. Si se te ocurre alguna otra medida que pudiera ayudar en el ahorro energético de estas instituciones, ¡compártela en los comentarios!

FUENTE:  Fenercom / Creara

Escribe un comentario

Guardar en Pinterest