Un cuarto de la población mundial vive sin electricidadAunque nos parezca imposible hoy en día en el mundo hay 1.600 millones de personas que carecen de acceso a la electricidad y 2.400 millones de personas siguen cocinando y calentando sus hogares con fuentes de energía básicas como carbón, leña, biomasa y estiércol. Aproximadamente, el 85% de esas personas vive en zonas rurales.

En algunos países del África occidental, por ejemplo, en las zonas rurales solamente 6 de cada 100 hogares tienen electricidad. Normalmente se abastecen con pequeños generadores diesel, aunque cada vez más se emplean paneles solares y otras fuentes renovables.

Un acceso mejorado a servicios energéticos sostenibles es necesario para el desarrollo humano y la realización de la mayoría de las actividades económicas.

Hogares, escuelas y centros de salud necesitan energía para el alumbrado, las comunicaciones, el abastecimiento de agua, la calefacción y la refrigeración.

Es estremecedor pensar que casi dos millones de niños menores de cinco años de edad mueren cada año a causa de la contaminación del aire domestico debido a la quema de combustibles tradicionales en los hogares, y que mujeres y niños en muchos países pasan horas y horas cada día recogiendo leña para cocinar y calentar sus hogares. Además en muchas zonas, la búsqueda de leña como combustible ha causado una deforestación de enormes proporciones.

Pero el suministro de electricidad y de energía no contaminante a regiones del mundo que no cuentan con estos servicios o donde escasean, la mayoría de las cuales son las zonas rurales de los países económicamente más pobres del mundo, puede resultar una empresa difícil y costosa.

En lugares donde los poblados pequeños se encuentran muy cerca uno de otro, como en la India, el precio de instalación de una línea de transmisión ronda los 1.800 euros por kilómetro, pero en Malí, el precio de esa misma línea sería unos 15.000 euros.

Además de los retos financieros, la promoción de un acceso mejorado a la energía tiene también que sobrepasar en muchos países la falta de políticas adecuadas y de conocimientos y capacidades técnicas necesarias para el diseño y la realización de estos proyectos.

Las energías renovables y la eficiencia energética deben jugar un papel fundamental para que se pueda realizar además un desarrollo bajo en emisiones de carbono.

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