Las etiquetas energéticas están reguladas a nivel europeo y es obligatorio que todos los vendedores las incluyan en los electrodomésticos. Por eso, cuando acudas a una tienda no deberás tener ningún problema para encontrarlas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos los aparatos eléctricos del hogar cuentan con esta etiqueta. Los electrodomésticos que por ley deben tenerla son los siguientes:

–    Frigoríficos y congeladores
–    Lavadoras
–    Lavavajillas
–    Secadoras
–    Lavadoras-secadoras
–    Fuentes de luz domésticas
–    Horno eléctrico
–    Aire acondicionado

Dependiendo del tipo de aparato y su funcionalidad, la etiqueta también incluye otro tipo de información. Por ejemplo, la de un frigorífico añade características específicas como su capacidad para congelar.

El ahorro en la factura entre aquellos que usan electrodomésticos más antiguos, y por lo tanto, menos eficientes, y quienes usan aparatos de Clase A es bastante grande. De hecho, si valoramos que la vida útil de un electrodoméstico es superior a los diez años, el ahorro estimado a lo largo de este periodo puede llegar a los 800€.

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